Stop War Z

Las imágenes que acompañan este trabajo no buscan complacer, sino sacudir. Son el resultado de una colaboración con la magnifica modelo barcelonesa altamente comprometida con la denunciay trabajo social, Vanesa García. En él he utilizado el bodypainting como forma de protesta contra la guerra entre Rusia y Ucrania. El cuerpo de Vanesa se convierte en un lienzo cargado de simbolismo, donde se representan los colores de Ucrania y Rusia, el mensaje rotundo “Stop War”, y la letra “Z”, asociada a la ofensiva rusa. Es una declaración directa, provocadora y emocional, que apela al entendimiento a través del arte.

Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, la guerra se ha extendido durante más de tres años. Los datos son abrumadores: más de medio millón de bajas militares estimadas entre ambos bandos, al menos 10.000 civiles ucranianos muertos y millones de desplazados. Más de ocho millones de personas han huido del país buscando refugio, mientras muchas otras siguen atrapadas en ciudades reducidas a ruinas, como Mariúpol o Bajmut.

Esta guerra ha transformado la geopolítica europea, ha generado una crisis energética sin precedentes y ha agudizado la militarización del continente. Pero, más allá de las cifras y los titulares, el conflicto ha desatado una devastación humana que muchas veces queda fuera del foco mediático. La separación de familias, el trauma psicológico, la destrucción de la vida cotidiana, el colapso de sistemas sanitarios y educativos… Son heridas que no cicatrizan con tratados.

La serie fotográfica pretende precisamente eso: recuperar el impacto emocional de una guerra que, con el tiempo, corre el riesgo de volverse una noticia más. Busca llegar a aquellos que aún ven la guerra como un juego de poder o una demostración de fuerza. El mensaje está dirigido, con especial intensidad, a esos cerebros saturados de testosterona y escasos de empatía, que siguen defendiendo el lenguaje de las armas en lugar del diálogo.

El arte, cuando se alía con la conciencia social, puede tocar fibras que los discursos no alcanzan. Estas imágenes utilizan la provocación no como espectáculo, sino como herramienta de denuncia. El cuerpo pintado de Vanesa García no es solo un soporte estético: es una metáfora viviente del territorio invadido, del dolor físico, de la resistencia, del grito silenciado de quienes no tienen voz en las negociaciones.

En el corazón de Europa, esta guerra no puede normalizarse. No puede tolerarse como si fuera un capítulo inevitable de la historia. El mensaje es claro, directo y necesario: detener la guerra es una urgencia moral, política y humana. Y si hace falta gritarlo desde la piel, con imágenes incómodas o rotundas, bienvenido sea.

©Necram es una marca registrada. Todas las imágenes están protegidas por las leyes internacionales de propiedad intelectual. ©Copyright 2025 de estas imagenes son propiedad de ®Necram y todos los derechos están reservados. Salvo lo previsto por la ley, ninguna parte de esta obra puede ser reproducida, incorporada a un sistema informático o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación, impresión o cualquier otro) sin la autorización previa y por escrito del titular de los derechos de autor. La violación de estos derechos puede resultar en sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

©Necram is a registered trademark. All images are protected by international intellectual property laws. ©Copyright 2025 of this image is retained by ®Necram and all the rights are reserved. Except as provided by law, no part of this work may be reproduced, incorporated into a computer system, or transmitted in any form or by any means (electronic, mechanical, photocopying, recording, printing or otherwise) without prior written authorization from the copyright holder. Violation of these rights may result in legal penalties and may constitute an offense against intellectual property.

Scroll Up